Oscar Jesús Gómez Correa: “Los malos dirigentes y los malos gobernantes son
elegidos por los buenos ciudadanos que dejan de votar” Sir. Winston Churchill
El buen dirigente es aquel que vive en pos de edificar la sociedad, y proyectar
buenas bases para las generaciones venideras.
El buen gobernante tiene clara su identidad. Sabe quién es y qué tiene. En
consecuencia, su accionar y sus resultados serán altruístas, jamás egoístas.
Un mal dirigente es aquel que lleva su vida centrada en si mismo, es un hombre
que se ama más a si mismo que a los demás. Evidencia un egoísmo elevado a su
máxima expresión.
Necesitamos dirigentes con identidad, que sepan quienes son, en el amplio
sentido de esta expresión que connota características intimas, sociales y
familiares. Es decir todo lo inherente a principios y valores.
Requerimos de hombres y mujeres que sepan pedir consejo a aquel que sepa
corregirse a si mismo; hombres y mujeres que tengan conciencia que la sabiduría
es hija de la experiencia, y que solamente es sabio el que sabe ser humilde. La
humildad no es un don del ignorante.
¿Quiénes son los buenos ciudadanos que eligen a los buenos gobernantes?
Obviamente no son aquellos que se complacen en saber que son buenos ciudadanos.
Una cosa es creer y otra, es hacer. Si yo creo en lo que soy, entonces actuaré
conforme a lo que soy. Es decir, tengo identidad.
No todos podemos dirigir, por tanto unidos y ejerciendo nuestro derecho de
participación democrática, votando así sea en blanco, obtendremos legitimidad
para opinar. En caso contrario asumiremos todas las consecuencias que nuestro
conformismo trae aparejadas.
El 28 de octubre tenemos una gran oportunidad: La de opinar y demostrar que
somos hombres y mujeres con valores y principios; que no somos pasivos antes los
vicios del sistema cuyas bases están corroídas por el egoísmo.